«Mi madre y yo, sanos y salvos gracias a la intercesión de la Virgen de Torreciudad»

26 de junio de 2026

El sábado pasado estuve en Torreciudad y aproveché para confesarme y asistir a la eucaristía de las 11:00 h. A esa hora no sabía lo que la vida me tenía reservado para unas horas después. Sobre las 14:00 h. mi madre empezó en su casa a devolver por gastroenteritis. Ella es diabética, y con esos constantes vómitos estaba perdiendo niveles de glucosa en sangre. Mi sobrino me llamó para que fuera y la llevara a Urgencias, pero le expliqué dónde estaba y le pedí que llamara a mis hermanos o a su madre (mi hermana). Ella llevó rápidamente a mi madre al hospital, donde tuvieron que atenderla a la carrera porque la glucosa llegó a estar a 30 y bajando, con peligro cierto de muerte.

Por la mañana yo le había pedido a la Virgen que concediera a mi madre más tiempo de vida, para poder estar con ella, y también había puesto velas en el santuario pidiendo por su salud. Y resulta que a las pocas horas sucedió esto… Tras hablar con mi sobrino, recé con intensidad a la Virgen para que mi madre saliera adelante. Y así fue, y tengo que dar infinitas gracias a Nuestra Señora Madre de Torreciudad por ayudarme en un momento tan difícil.

Pero mi testimonio no acaba aquí. La conversación telefónica con mi sobrino la tuve en un paraje natural junto al río Cinca, y salí rápidamente para volver al hotel. Pero probablemente los nervios me hicieron tener un accidente con el coche, se salió del camino y volcó a medias. Gracias a un árbol el coche se detuvo y no empezó a dar vueltas de campana, lo cual me hubiera llevado derecho al río. La Virgen Madre de Torreciudad también me protegió a mí. En ese momento angustioso recé todo lo que sabía por las grandes dificultades en las que me encontraba: mi madre en estado grave, yo a salvo pero con el coche en un estado lamentable, solo y bajo un sol de justicia. Llamé a la grúa y cuando vino el gruista me dijo que no garantizaba como saldría el coche, que lo sacaba de la cuneta pero que como quedara, eso era otra cosa. Pedí con mucha fuerza que el coche funcionara, porque era mi medio de transporte para volver enseguida a casa. Me encomendé a la Madre de Torreciudad, y cuando el coche salió de allí, ¡funcionó y sin apenas daños! Los sensores de aparcamiento, nada más. Sin el menor rasguño y sin pérdida de nada.

¡Cómo no estar agradecido! ¡Cómo no reconocer el regalo que la Virgen Madre de Torreciudad me había dado en esa tarde! Mi madre y yo, sanos y salvos gracias a su intercesión. Ella ya se ha recuperado y está bien, yo estoy muy agradecido y mi madre también a la Virgen. En agosto subiré con mi madre y mi hermana para dar esas gracias de forma muy especial a la Virgen de Torreciudad. ¡Gracias, gracias y mil veces gracias!

Manuel