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Ujué, Navarra

 

Trescientos navarros y devotos de la Virgen de Ujué acudieron a Torreciudad para entregar una réplica de la Virgen y homenajear a su patrona, por medio de una procesión y una misa celebrada por el párroco de la localidad y el rector del santuario.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

La imagen de la Virgen de Ujué es una talla única elaborada en madera hacia 1190. Obra cumbre de la imaginería del románico en Navarra, Carlos II el Malo, de la Casa de Evreux, mandó forrarla en plata en el siglo XIV, como muestra de su especial predilección tanto por la Villa como por la adoración de la Virgen de Ujué. En su testamento dejó escrito el deseo de que su corazón reposara junto a la imagen, como así se puede comprobar por el arca que lo contiene, a los pies de Nuestra Señora de Ujué.

Cuenta la tradición cómo una paloma entraba y salía del agujero de una peña. Un zagal que pastoreaba movido por la curiosidad se acercó con la intención de espantarla. Al comprobar cómo la paloma seguía con su aleteo insistente; se acercó y contempló una bella imagen románica de la Virgen, parece provenir del euskera uxue, que en castellano significa ‘paloma’. Sobrecogido por el impacto de la aparición de la efigie mariana avisa a la población, donde hoy se encuentra la ermita de la Blanca, y todo el pueblo cambia de lugar. Así nace la villa de Ujué. La Virgen dio nombre a este pueblo de la Navarra Media.