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Santander, Cantabria

 

El 16 de mayo de 2015 la Asociación de Veteranos del Ejército del Aire de Cantabria peregrinó hasta Torreciudad y sacó en andas una réplica de la patrona de Aviación, la Virgen de Loreto, donada por las Damas de la Asociación. Esta imagen sustituyó a otra que fue entregada el 13 de septiembre de 1995 por un grupo de jóvenes de Barcelona que había asistido a la Jornada Mundial de la Juventud, presidida por san Juan Pablo II, los días 9 y 10 de septiembre de 1995.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

Según un manuscrito de Fray Antonio de Boo Anero, el origen de esta ermita «fue en una cavidad de la peña”. Dice que un italiano introdujo esta devoción, «el cual limpió y aseó aquel sitio e hizo un altar muy decente y una imagen de bulto, que tituló Nuestra Señora de Loreto, todo con limosnas de los fieles comarcanos». Esta advocación de Loreto tiene gran devoción en Italia, ya que en la antigua ciudad de Loreto se conserva una imagen muy venerada, y dice la tradición que la casa en que habitó la Virgen en Nazaret fue trasladada por los aires a la Dalmacia, donde, en un bosque de laureles, se fundó la ciudad de Loreto. Curiosamente, en la Peña existen aún algunos árboles de esta especie, cercanos a la iglesia parroquial donde hoy se encuentra la imagen.

Con motivo de la festividad de Nuestra Señora de Loreto, se reúnen los pilotos y discípulos de la Escuela de Santander en una misa en la parroquial de Peñacastillo. La advocación de Nuestra Señora de Loreto como patrona de los aviadores se debe a una tradición del siglo XIII , según la cual en el año 1291, cuando los cruzados se vieron obligados a abandonar Tierra Santa, la casa de la Virgen fue transportada milagrosamente por ángeles volando desde Nazaret a Dalmacia y desde allí, en la noche del 10 de diciembre de 1294, a un bosque de laureles (lauretum en latín, de donde derivó el nombre Loreto) en Ancona, Italia. El Papa Benedicto XV, por decreto del 24 de marzo de 1920, declaró a Nuestra Señora de Loreto patrona de todos los aeronautas. El 7 de diciembre de 1920, el Rey Alfonso XIII puso bajo su patrocinio al Servicio de Aeronáutica Militar, precursor, junto a la Aeronáuica Naval, del Ejército del Aire.