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Getafe, Madrid

 

La Legión de María de Getafe (Madrid) peregrinó a Torreciudad con una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa el 15 de octubre de 2016.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

La medalla de la Inmaculada Concepción –conocida como la Medalla Milagrosa– fue diseñada según las indicaciones de la Virgen María. Se lo pidió a Catalina Labouré: una inocente niña que entonces era novicia, y una hermana de la Caridad que hoy es santa. La historia comienza a escribirse de madrugada. La noche del 18 al 19 de julio de 1830, un niño aparece en la habitación de la hermana Catalina, una novicia que anhela ser santa en la comunidad de las Hijas de la Caridad en París. Tras despertarle, le pide que vaya a la capilla. Allí, en el silencio de la noche, Catalina se encuentra con la Virgen María. Y conversa con Ella, sin tiempos ni distancias, durante varias horas. Antes de despedirse, María pone en el corazón de Catalina un deseo especial: «Mi niña, te voy a encomendar una misión».

Meses más tarde, el 27 de noviembre de 1830, la Virgen vuelve a encender el fuego del Espíritu en el alma orante de Catalina. También es de noche. Pero esta vez, Catalina está en vela. La religiosa ve a la Madre situada en lo que parecía la mitad de un globo, sosteniendo una esfera dorada entre sus manos y mirando al cielo. En ese momento, la Virgen le explica que la esfera representa al mundo, pero de manera especial a la ciudad que la vio nacer, Francia. Allí, los pobres y refugiados marcaban el paso de las calles. Cuenta Catalina que, de los dedos enjoyados de María, salen rayos de luz. Son, en la voz de la Virgen, las gracias que Ella obtiene para aquellos que se las piden. Sin embargo, algunas de las joyas de sus dedos permanecían apagadas. Detalle que María le explica: «Los rayos y las gracias están disponibles, pero nadie los ha pedido». ¿Cuál es el significado?

En la parte frontal, María está de pie sobre un globo como Reina del cielo y de la tierra, aplastando la cabeza de una serpiente para proclamar que Satanás no tiene poder frente a Ella. Aparece el año 1830, cuando la Virgen le da el diseño a la santa. La referencia a María concebida sin pecado manifiesta el dogma de la Inmaculada Concepción de María, proclamado en 1854. En el reverso, doce estrellas rodean una M, que representa a María, de la que nace una cruz, que encarna a Cristo y nuestra redención. Aparecen dos corazones con llamas brotando de ellos. Alrededor, doce estrellas simbolizan a los apóstoles, que representan la Iglesia entera en torno a María. Habría un tercer encuentro. La visión muestra a la Virgen de pie sobre un globo, con sus brazos extendidos y los rayos de luz saliendo de sus dedos. Una inscripción da forma a la figura de la Virgen: «Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti». Entonces María le dice: «Haz acuñar una medalla según este modelo. Quienes la lleven puesta recibirán grandes gracias, especialmente si la llevan alrededor del cuello».

Con la aprobación de la Iglesia, las primeras medallas son creadas en 1832 y distribuidas en París. De inmediato, las bendiciones comienzan a derramarse sobre aquellos que la llevan puesta. Así, la devoción se propaga como un fuego que incendia de fe todo cuanto toca. En poco tiempo, van sucediéndose milagros en forma de gracias. Por ello, la gente empieza a llamarla la «Medalla Milagrosa». En 1836 comienza una investigación canónica en París, declarando como auténticas las apariciones.