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Lucena, Córdoba, Andalucía

 

El 6 de julio de 2013, en el 450 aniversario de la Virgen de Araceli, un numeroso grupo de lucentinos se desplazó para entronizar en Torreciudad una réplica de patrona de Lucena (Córdoba). Entre los participantes destacaban el Hermano Mayor de la Cofradía, el Hermano Mayor de la Cofradía Filial de Córdoba, el escultor de la imagen y las organizadoras, que acudieron ataviadas con el traje tradicional lucentino.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

Situada en la cumbre más alta del Monte Capitolino de Roma, se alza la Basílica de “Santa María in Aracoeli”. Originalmente, esta iglesia recibió el nombre de “Santa Maria in Capitolo”, por el lugar en que se encontraba; habiendo sido rebautizada el siglo XIV. Según una leyenda medieval, el emperador Augusto, turbado por la decisión del Senado de tributarle honores divinos, pidió consejo a la Sibila Tiburtina, la cual, vaticinó que desde el cielo descendería “el Rey de los siglos”. Atento a la profecía, Augusto observó un torrente de luz deslumbrante, la Virgen con el niño Jesús en sus brazos descendió mientras una voz misteriosa proclamaba “este es el altar del Hijo de Dios”. Fue entonces cuando mandó construir en el Capitolio un altar -aracoeli- al “Hijo del Dios del Cielo”. El nacimiento de este niño tuvo lugar cuando todavía él era Emperador.

Según cuenta la tradición, estando en labores diplomáticas en Roma don Luis Fernández de Córdova y Pacheco, alcaide de los Donceles, marqués de Comares y señor de Lucena, a principios de 1562, quedó embelesado por la belleza del icono venerado en la basílica de Santa María “in Ara Coeli”, la “Madonna di Aracoeli”, Copatrona de la ciudad de Roma. Tanto fue así que decidió encargar una imagen de la Virgen María bajo la advocación de Araceli, que significa Altar del Cielo. Narran los historiadores que en el viaje de vuelta, aproximándose el cortejo del Marqués a Lucena por el viejo camino de Granada, al llegar al lugar donde hoy se halla la Primera Cruz, se desencadenó una terrible tormenta que dispersó a la comitiva, perdiéndose en la espesura de la Sierra que ya entonces se llamaba de Aras. Al día siguiente fue hallado el animal que portaba la imagen de Nuestra Señora, echado en la cumbre serrana, en el lugar donde hoy se encuentran las tres cruces, culminación de la vía sacra que se inicia en la Primera Cruz. Todos creyeron que era indicio de que la Santísima Virgen quería que en aquel sitio se edificara un templo; así que, allí mismo se procedió a abrir la caja, apareciendo, radiante de hermosura, la que vienen venerando las generaciones de cuatro siglos y medio. De momento se improvisó una especie de tienda de campaña y quedaron dándole guardia a la sagrada Imagen los soldados que habían acompañado al Marqués y los caseros de Campo de Aras que acudieron, y mientras tanto se pasaba aviso a Lucena.

Un acta municipal de fecha 27 de abril de 1562, en la que consta el acuerdo de que se prepararan las “caxas de atambores” para «salir a recibir la Imagen de Nuestra Señora de Araceli», es el primer vestigio documental de la presencia de la Virgen de Araceli en esta ciudad. La Virgen de Araceli es, desde 1955, patrona del Campo Andaluz.