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San Juan, Puerto Rico

 

Fue traída aquí, el 8 de octubre de 2005 (mes del Rosario y Año de la Eucaristía), por S.E.R. el Cardenal Luis Aponte, arzobispo emérito de Puerto Rico, acompañado de un nutrido grupo de puertorriqueñas y puertorriqueños, que llegaron a Torreciudad después de un largo viaje. Querían dejar, con todo su amor y cariño, la imagen de su querida Patrona, junto a la Virgen de Torreciudad, con la seguridad de colaborar a la devoción llena de afecto a Nuestra Madre del Cielo.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

Nuestra Señora de la Divina Providencia es una advocación mariana de la Iglesia católica que se originó en Italia en el siglo XIII. Actualmente posee una gran veneración en Puerto Rico. De hecho, es la patrona de Puerto Rico. Su imagen se encuentra en una capilla en la Catedral Metropolitana de San Juan en la capital puertorriqueña. La imagen mandada a hacer por Don Gil Esteve fue tallada en Barcelona (España) según el gusto de la época. Es una imagen sentada, «de ropaje», (es decir, hecha para ser vestida), y estuvo expuesta al culto en la catedral durante 67 años, hasta que en 1920 fue sustituida por otra talla, toda de madera, que es la imagen de Nuestra Señora de la Divina Providencia más familiar y conocida por las comunidades puertorriqueñas.

El Papa Pablo VI declaró a Nuestra Señora de la Divina Providencia, como patrona principal de la isla de Puerto Rico mediante un decreto firmado el 19 de noviembre de 1969. En ese documento se decretó también que la solemnidad de la Virgen debía trasladarse del dos de enero, aniversario de su llegada a la isla, al 19 de noviembre, día en que fue descubierta la isla de Borinquén. Se quiso unir así los dos grandes afectos de los puertorriqueños; el amor por su a la preciosa isla y el amor por la Madre de Dios.