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Velankanni, India

 

Los chicos del «Gulmohur Center», de Mumbai (India), ofrecieron al santuario, el 17 de agosto de 2011, una réplica de Our Lady of Velankanni, a su regreso de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

El santuario de Velankanni, también llamado Lourdes de la India, es quizás hoy en día el más visitado del mundo. Anualmente acuden al Santuario 20 millones de peregrinos de toda la India y del sudoeste asiático, gran parte de ellos hindúes y musulmanes. Se encuentra en la costa sureste de la India, a orillas del Golfo de Bengala, 350 km. al sur de Madrás, capital del estado de Tamil Nadu. Surgió en 1560 por una aparición a un joven pastor que fue en busca de un poco de leche para su amo cuando la Virgen se le presentó con su Hijo en los brazos, le sonrió y le pidió un poco de leche para Jesús. Después que el Niño Jesús bebiera, Nuestra Señora volvió a sonreírle y la visión se desvaneció. Y al destapar el recipiente que contenía la leche, ésta comenzó a rebalsarse milagrosamente.

La noticia corrió de boca en boca, y el lugar se convirtió en un centro de devoción popular. Muchos enfermos que se dirigían ahí para implorar el auxilio de Nuestra Señora en sus aflicciones, recobraban la salud; por lo que fue llamada Arokia Matha (Madre de la Salud). En el siglo XVII un grupo de comerciantes portugueses que navegaba desde Macao (China) hacia Colombo (actual Sri Lanka), fueron victimas de una tormenta. En su desesperación suplicaron el auxilio de María Santísima e hicieron la promesa de construir una iglesia en su honra dondequiera que desembarcasen, si conservaban la vida. El mar se calmó y el barco tocó tierra cerca de Velankanni el día 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. Bajaron inmediatamente a la playa y cayeron de rodillas en señal de agradecimiento. Un grupo de pescadores indios, reconociendo que eran católicos los llevaron a la primitiva capilla. De inmediato comenzaron la construcción de un edificio más grande de material noble, e incluso hicieron varios viajes para enriquecer el santuario. En su recuerdo, hasta el día de hoy se puede apreciar el viejo mástil del navío portugués, plantado a un costado de la actual Basílica, que es fruto de las sucesivas ampliaciones.