Skip to content Skip to footer

Cieza, Murcia

 

Los ciezanos prepararon con esta peregrinación del 6 de junio de 1987 el Año Mariano, convocado por S.S. Juan Pablo II, que comenzó al día siguiente y concluyó el 15 de agosto de 1988.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

El 31 de Enero de 1745, el concejo de la Muy Noble y Leal Villa de Cieza acordaba el nombramiento como Patrona de la localidad de la Milagrosa Imagen de María Santísima del Buen Suceso, en reconocimiento por su intercesión por el pueblo de Cieza ante una epidemia de Peste que pocos años antes había entrado en la península a través de Cartagena. Es don José Roldán, al frente del clero local como Cura-Propio de la Iglesia de la Asunción y Comisario del Santo Oficio, quien impulsa este nombramiento, atribuyendo a esta imagen que desde más de un siglo antes se veneraba en una ermita extramuros virtudes milagrosas, entre las que destacaba su supuesta cualidad de “aparecida”.

Comenzaba así la historia del patronazgo del Buen Suceso sobre Cieza, una historia que cumplía este enero 275 años. No obstante, esta advocación estaba presente ya mucho antes en la Perla del Segura.
Hemos de remontarnos hasta 1615, época en la cual se estaban concluyendo las obras de un eremitorio y un calvario sobre el llamado Cabezo de las Horcas. En ese lugar, según la tradición, se habría parado unos años antes una carreta que conducía la imagen de un Crucificado hacia La Mancha. Esta ermita aun permanece en el mismo lugar: es la Ermita del Santo Cristo del Consuelo.

En los documentos que nos han llegado de aquella época se menciona indistintamente este templo tanto bajo la advocación del Cristo del Calvario como de la Virgen del Buen Suceso, la cual se colocaría en torno al año antes citado en ese enclave por mandato del licenciado Ginés de Mellinas. Desde entonces y hasta 1936 esta imagen de María Santísima permanecería en la Ermita del Santo Cristo, ganando un cierto afecto y devoción popular. No obstante, nunca fue objeto de devoción multitudinario. Cada vez que el nombre del Buen Suceso aparece en la historia del fervor ciezano, lo hace de la mano de un valedor que impulsa su culto y devoción, sin llegar nunca a calar hondamente en el sentir popular, al revés de lo que ocurriría con el Santo Cristo del Consuelo. Ginés de Mellinas trajo la advocación, José Roldán la impulsó hacia el patronazgo, Pedro Marín lo rescató y mantuvo a mediados del siglo XIX. Tras la guerra, serán don Aurelio Guirao y don Fulgencio Serra quienes, cada uno en su tiempo, restauren e impulsen su culto, permitiendo que llegue hasta nuestros días, momento en que está experimentando un cierto auge.

Aun así, la devoción a la Virgen del Buen Suceso se ha mantenido durante siglos vigente e ininterrumpido en Cieza, aunque sus cultos y actos han variado notablemente en su historia. Cuando, en 1745, es nombrada por Patrona, se adopta el novenario escrito para la advocación original de Madrid, el cual comenzaría el 31 de agosto para finalizar el día de su fiesta, 8 de septiembre. Tras ello, subiría en romería hasta su ermita.