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Meritxell, Canillo Andorra

 

El 1 de octubre de 2016 la Patrona del Principado de Andorra, la Virgen de Meritxell, quedó entronizada en la galería de advocaciones marianas del santuario. La trajeron en peregrinación la Associació Andorrana de Vehicles Antics que estuvo acompañada por el vicario general de la diócesis de Urgell, Mn. Ignasi Navarri.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

Según la tradición, un pastor encontró la imagen de la Virgen un día de invierno debajo de unos rosales floridos y decidió llevársela a su casa. La imagen, sin embargo, volvió tres veces al mismo lugar en el que había sido encontrada. Finalmente, los andorranos decidieron construir ahí una capilla. En 1873, el Consejo General de los Valles la declaró patrona del país. El 8 de septiembre de 1921 fue coronada de forma solemne. A partir de entonces, ese día se celebra la fiesta nacional del Principado. El santuario original era de estilo románico y fue reformado por completo en el siglo XVII. En 1972, el santuario se incendió, quedando destruido por completo. En el incendio desapareció también la talla románica de la Virgen, la más antigua del Principado, que hasta ese momento se veneraba. Se encargó la construcción de un nuevo santuario al arquitecto español Ricardo Bofill Levi. El edificio tiene una mezcla de estilos y pretende fusionarse con el paisaje que le rodea. El nuevo edificio se inauguró en 1976. En su interior se continúa venerando una réplica de la talla románica de la Virgen que fue destruida en el incendio. El santuario fue declarado Basílica Menor el 13 de mayo de 2014 por el papa Francisco, cuando se cumplían exactamente cien años de la declaración pontificia de la Virgen de Meritxell como patrona principal de los Valles de Andorra, en tiempos de san Pío X.

La imagen románica se consideraba uno de los ejemplares conservados más antiguos, y su fecha de realización se situaba entre los siglos XI y XII. Fue de hecho a partir del siglo XII cuando el culto a la Madre de Dios comenzó a tener una gran relevancia en las iglesias y empezaron a producirse numerosas imágenes. La imagen románica era de madera policromada, de 0,83 cm de altura, de expresión altamente estática y rústica. La Virgen, entronada, sentada en actitud hierática, llevaba una corona de cinco flores sobre la cabeza y un velo blanco bajo la corona, con bordes adornados. En el pequeño respaldo posterior, siguiendo el canon de las tallas románicas de la época, había una cavidad destinada seguramente a la custodia de reliquias u otras piezas. La Madre iba vestida con una túnica de color rojo, decorada con flores y estrellas, y un manto azul que dejaba a la vista sus manos.

La mano derecha resaltaba dentro del conjunto ya que tenía unas proporciones muy grandes en relación al resto del cuerpo, acentuando el gesto de bendición y acogimiento de la Madre para los hijos. Imágenes de esta época, con esta característica concreta, eran denominadas ‘Vírgenes de la mano larga’. La mano izquierda sostenía al niño Jesús, sentado y sin corona. Éste, también levantaba la mano derecha en actitud de bendecir y con la izquierda, sostenía un libro pegado al pecho. La Madre llevaba unos grandes zapatos, parecidos a unos zuecos que usaban las campesinas de montaña de otros tiempos, mientras que el niño estaba descalzo. La imagen que en la actualidad se venera en la iglesia del nuevo santuario es una fiel reproducción de aquella desaparecida, obra del artista andorrano Jaume Rossa. De hecho, la gran devoción que ha existido siempre por esta imagen desde la época medieval en los valles andorranos, ha llevado a que diversos autores realizaran varias copias a lo largo del tiempo, muchas de las cuales se pueden seguir apreciando hoy en día. La Virgen de Meritxell es la Patrona del Principado y el día 8 de septiembre se celebra la festividad.