Skip to content Skip to footer

Pushkin, San Petersburgo, Rusia

 

El icono que se venera en la iglesia católica de Tsarskoe Seló en Pushkin-San Petersburgo (Rusia), fue entronizado el día 16 de julio de 2006 en Torreciudad por un grupo de trescientos eslavos, en su mayoría ucranianos y rusos, procedentes de parroquias de Madrid y Lérida, en el transcurso de la 1ª Jornada de Pueblos Eslavos y, con este motivo, celebrar una misa en rito bizantino.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

El icono de la Madre de Dios de Fátima que ahora les presento es un símbolo que vuelve a expresar la predilección que Nuestra Señora tiene por Rusia. Ciertamente este amor se manifestó muy especialmente en las apariciones del 13 de Julio de 1917 en Fátima (Portugal), y de Junio de 1929 en Tuy (España), en las que la Virgen habló del futuro de Rusia como sembradora de errores y persecuciones a la Iglesia en el siglo XX y de su conversión cuando el Papa consagrase este país a su Inmaculado Corazón. También sirve para recordar que a causa de esas apariciones millones de personas han rezado por Rusia durante decenios, y ha nacido en todo el orbe una corriente de amor y oración hacia este país. En este sentido el icono puede también ayudar a que Rusia salde la gran deuda de gratitud que tiene con la Virgen de Fátima. La idea de realizar este icono comenzó en un viaje a Moscú en el año 2000, pero sólo a finales del 2002, cuando empecé a trabajar como sacerdote en Rusia, el proyecto comenzó a gestarse seriamente. Primero pregunté su parecer a sacerdotes, religiosas y fieles de San Petersburgo, quienes me animaron a ponerlo en práctica. Luego, durante varios meses me dediqué a estudiar iconografía mariana y también las diversas representaciones que hasta ahora se han hecho de la Virgen de Fátima. Hay dos tipos principales, que de hecho eran las dos imágenes que sor Lucia tenía en el anaquel de su habitación: la de nuestra Señora de Fátima de la “capelinha” y la de la Manifestación del Inmaculado Corazón de María en Coimbra. Esta última es la que más ha influido en el icono por ser la que más próxima me parecía a la iconografía mariana y por qué Rusia ha sido consagrada al Inmaculado Corazón. Las dos imágenes tienen en común la figura alargada de la cara y de la imagen, las telas blancas -vestido y manto- de la Virgen, el Rosario y la bola que cuelga desde el pecho de Santa María, símbolos que se han conservado en el icono. De la imagen de Coimbra se ha tomado la fenefa que recorre el manto, así como la centralidad del corazón rodeado de espinas. Por último, cuando ya tuve el proyecto pensado escribí al monasterio de Coimbra, para saber si a sor Lucia le parecía bien. Me contestó la Priora del Monasterio enviándome información y diciéndome que adelante.

En ese momento el Padre Igor Chabanov me presentó al iconógrafo ortodoxo ruso Ivan Lvovich que estaba dispuesto a realizarlo y nos pusimos los dos al trabajo con la idea de que si el icono resultaba del gusto del sacerdote católico y del iconógrafo ruso, habríamos conseguido nuestro objetivo. Desde entonces Ivan Lvovich ha estudiado a fondo toda la literatura sobre Fátima, ha rezado, ha tenido varias enfermedades (dicen que un buen icono debe estar también purificado por el dolor), se ha planteado numerosas dificultades concretas de realización y, después de dos años de trabajo, ha “escrito” este precioso icono de la Madre de Dios de Fátima. Durante ese largo periodo de escritura del icono Sor Lucia ha recibido en varias ocasiones fotografías de la evolución del proceso. Aunque la priora le enseñaba siempre las fotografías a Sor Lucia, luego me contestaba normalmente en plural, “nos gusta” y yo interpretaba con ello que en la respuesta se incluía a Sor Lucia y seguía adelante. De todos modos, para asegurarme de que mi interpretación era correcta después de la muerte de Sor Lucia escribí a Sor Maria Celina, la priora de Coimbra, preguntando: ¿puedo decir que a Sor Lucia le gustó el icono? La respuesta a esta pregunta es que sí. Sor Lucia vio y apreció y a Sor Lucia le gustó lo que vio realizado del icono de Fatima. Lástima que falleciese antes de poder verlo terminado. Se trata de un icono grande capaz de presidir una Iglesia en el que se representa a Nuestra Señora en forma de busto, como son los iconos marianos con veneración popular en Rusia, por ejemplo los Vladimir y Kazán. Junto a eso la característica principal es que es una imagen llena de luz. La Virgen en Fátima estaba llena de luz, de una luz, que como decía Francisco, “es Dios”. La llena de gracia es la llena de Dios y en Fátima es la llena de luz: una Señora más brillante que el Sol. Eso acerca mucho Fátima a la teología del icono. El primer icono que todo iconógrafo debe pintar es el de la Transfiguración, para que aprenda que el Icono debe acercar el mundo divino a los hombres, la luz de Dios a la tierra, el resplandor de Dios en los vestidos blancos del Cristo ortodoxo transfigurado. Eso es lo mismo que ocurre con la Virgen en Fátima.

El icono lleva incorporado en su parte central un medallón con la palabra sertse (corazón) en caracteres paleoeslavos. Así propuso Ivan Lvovich salvar la dificultad que la sensibilidad ortodoxa tiene para colocar un corazón en un icono, pues lo considera demasiado carnal. Las letras, sin embargo, comunican la misma realidad del Corazón de María, pero mediante un modo de expresión simbólica acorde con la tradición iconográfica. El Corazón rodeado de espinas indica el amor que María tiene a los hombres y el dolor que la produce la poca correspondencia que estos ofrecen al amor de Dios. El remedio a este dolor nos lo ofrece María en las manos, que nos presentan un rosario al que el iconógrafo quiso dar un color violeta para que así reflejase la idea de la cruz que todo cristiano debe aceptar para seguir al Señor. Así este rosario teñido de violeta es como un resumen del mensaje de Fátima: “Oración y penitencia”.En el icono, además de las tradicionales MR ZY que indican la Maternidad Divina de María se han escrito dos inscripciones. La superior indica la titularidad del icono: imagen de la Santísima Virgen de Fátima. La inferior izquierda, en caracteres más grandes, dice Toboiu Edinstbo que significa En ti la Unidad.

Esta última expresión nos recuerda la vocación ecuménica del Icono, que ha sido escrito aunando los esfuerzos de un sacerdote católico y un iconógrafo ortodoxo, intentando crear una imagen ante la que católicos y ortodoxos puedan rezar juntos. En ella se expresan dos tipos de ecumenismos importantes, el ecumenismo del Corazón de María y el ecumenismo del martirio, ambos muy relacionados con el mensaje de Fátima. Efectivamente, para todos los que vivimos en Rusia resulta innegable que el amor a María nos une muy especialmente, así como es también manifiesto que en su Corazón de Madre cabemos todos y allí ya estamos unidos. Además la llamada que el icono hace a la unidad está relacionada con el ecumenismo del martirio al que hace referencia el tercer misterio de Fátima al relatarnos el martirio de la Iglesia en el siglo XX. Si se conoce la historia de Rusia y como en los Gulags soviéticos ortodoxos y católicos hemos sufrido juntos el martirio y por primera vez convivido en amistad, nadie podrá dudar de que los mártires de la visión de los pastorcillos en Fátima incluyen a fieles de una y otra confesión. El Icono de la Madre de Dios de Fátima quiere ser en ese sentido un servicio a la unidad de la Iglesia, en la persona de María bajo la advocación de Fátima. Por último conviene señalar que el icono será colocado en breve en la parroquia católica de San Juan Bautista de Tsarskoe Selo (Pushkin – San Petersburgo), pero el proyecto, si la Virgen quiere que el icono alcance la suficiente veneración, consistiría en construirle una pequeña capilla de madera que a su vez fuese el inicio de un Santuario a la Virgen de Fátima en Rusia.’ Párroco D. Alejandro Burgos