Skip to content Skip to footer

El 6 de noviembre la diócesis de Barbastro-Monzón celebró la primera sesión de la Causa de Beatificación de 252 fieles (210 sacerdotes, 3 religiosas y 39 laicos) que sufrieron martirio durante la guerra civil española y fueron asesinados por odio a la fe. La apertura del proceso fue presidida y declarada por el obispo de la diócesis, mons. Ángel Pérez Pueyo, tras la celebración de una solemente eucaristía en la catedral de Barbastro, retransmitida por TVE en su programa «El día del Señor», en la fiesta de los mártires del siglo XX. En ella concelebraron el rector y el vicerrector de Torreciudad, Ángel Lasheras y Pedro García de Jalón, y tocó la organista del santuario, Maite Aranzabal, acompañando al coro de los monjes del monasterio de El Pueyo, en la apertura y cierre de la jornada.

Entre los fieles incluidos en la Causa, llamados «Siervos de Dios» según indica el derecho de la Iglesia, está el sacerdote Mariano Albás Blanc, tío-abuelo del fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá (era primo de su madre) y padrino en su bautismo el 13 de enero de 1902. Mariano nació en 1866, se casó en 1896 con Carmen Mora, y habiendo enviudado en 1899, entró en el seminario. Se ordenó en 1902 y fue beneficiado de la catedral de Barbastro, capellán de las Siervas de María, oficial de la Curia, vicesecretario de Cámara y habilitado del Clero. Hombre extraordinariamente fervoroso según todos los testimonios, murió fusilado por odio a la religión durante la guerra civil española, en la madrugada del 15 de agosto de 1936.

Tal y como era costumbre en la época, san Josemaría (impulsor del nuevo santuario de Torreciudad) recibió en su bautismo varios nombres: José, María, Julián y Mariano. Este último le fue impuesto precisamente porque así se llamaba su padrino, y lo utilizó en diversas ocasiones durante su vida como una manifestación más de cariño a la Virgen María.

Clicando encima de la imagen inferior puede leerse el artículo escrito por Ascensión Lardiés para Iglesia en Aragón con la crónica de la jornada vivida en Barbastro, diócesis que con todo acierto es denominada como «diócesis martirial» por su obispo, mons. Pérez. No en vano más del 80% de sus sacerdotes fue asesinado durante la guerra civil, y ya cuenta con 79 beatos mártires con su obispo a la cabeza, Florentino Asensio.