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Durante todo el periodo navideño puede visitarse el Belén de Torreciudad y los ocho dioramas que representan distintas escenas de la vida de la Sagrada Familia. Las grandes figuras de alabastro de Joan Mayné, recientemente fallecido, centran el interés y las oraciones de los visitantes.

Integrado en la «Ruta del Belén de Aragón», el Belén del Santuario de Torreciudad está abierto al público desde el 1 de diciembre hasta el 6 de enero. Clicando debajo en la imagen puede descargarse el folleto con el contenido completo de la Ruta, que incluye un mapa con todo el itinerario, una descripción de cada uno de los belenes, y los lugares de interés de las localidades asociadas, que este año son 15: Alcolea, Barbastro, Binaced, Boltaña, Esplús, Estadilla, Fraga, Graus, Lagunarrota, Monzón, Peralta de la Sal, Pomar de Cinca, Sena, Tamarite de Litera y Torreciudad. La Ruta está organizada por la Federación Ruta del Belén de Aragón, cuenta con el apoyo de las comarcas de Los Monegros, Cinca Medio y La Ribagorza, junto a la Diputación Provincial de Huesca y la Diputación Provincial de Zaragoza.

Belén de Torreciudad

«Cuando el espectador lo contemple dirigirá su mirada a Jesús», explicaba su autor, el célebre escultor catalán, Joan Mayné, que realizó también el monumental retablo de Torreciudad. El Belén del santuario destaca fundamentalmente por su atractivo artístico, ya que las tres figuras que componen la Sagrada Familia son esculturas esculpidas en alabastro. En concreto, estas imágenes de San José y la Virgen con el Niño en brazos son de tamaño casi natural y de un enorme valor, porque inspiraron al artista a la hora de hacer el retablo de 15 m. de alto por 12 m. de ancho.

El actual Belén de Torreciudad se colocó por primera vez hace veinte años, sustituyendo a otro anterior más sencillo. El establo que acoge las esculturas está inspirado en la estructura de una cabaña tradicional del Pirineo, y mide 6 m. de largo por x 4 m. de alto. El cobertizo se levanta sobre varias vigas y traviesas de madera de pino, con paredes revestidas por costales -envejecidos con una ligera aplicación de betún de judea- y culminado con un tejado a dos aguas cubierto con paja. En la parte trasera de la estructura se puede ver un pueblo de pequeñas dimensiones situado sobre una montaña, localidad que el visitante aprecia a través del hueco que deja la apertura de la hoja superior de una ventana. En el interior de la casa resaltan las imágenes de la Sagrada Familia, representada por las tallas de María, que aparece sentada sosteniendo en su regazo a Jesús, y de san José de pie a su lado.