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El viernes 8 de agosto se inauguró la vigésima edición del Ciclo de Órgano con la actuación del organista valenciano Ignacio Ribas. El público tuvo la ocasión de escuchar varias piezas de compositores poco divulgados, de gran belleza e intensidad.

El organista titular de la iglesia arciprestal de Sant Esteve de Andorra la Vella, Ignacio Ribas Taléns, inauguró la vigésima edición del Ciclo Internacional de Órgano de Torreciudad, unido al Festival de la Ribagorza “Clásicos en la Frontera”. El músico valenciano fue ganador del Primer premio del Concurso de composición “Cristóbal Halffter” de 2011 y es responsable del Ciclo Internacional de Órgano del Principado de Andorra.

Ribas ofreció un programa basado en autores contemporáneos del siglo XX, aunque también incluyó el Concierto nº 6 del compositor español Soler (s. XVIII). El interés por la música de órgano contemporánea se reflejó en la asistencia de público, que si bien es superior cuando al órgano le acompañan otros instrumentos melódicos, la de ayer fue la mejor afluencia registrada en los últimos años en el Ciclo para un recital de órgano solo.

Del programa podemos destacar la ejecución de las obras de Soler y Usandizaga. El concierto para dos órganos de Antonio Soler tiene dos partes, la segunda de las cuales es un hermoso Minué con variaciones. Ribas interpretó un arreglo personal para gran órgano que permitió ilustrar dos planos sonoros bien diferenciados en un lúdico diálogo de gran nobleza, muy característico del autor. El organista afrontó con solvencia el reto de interpretar a dos manos lo que se compuso pensando en cuatro. La dificultad estriba en que cada mano tiene que cantar dos voces (las dos manos de cada intérprete en el original) y hay contantes cruces de manos. Jugó con mucha agilidad con los ámbitos acústicos que ofrecen los dos órganos del santuario, situados uno junto al coro del presbiterio y el grande en las alturas, rozando la bóveda de ladrillo. Ambos instrumentos pueden tocarse desde una única consola o de forma independiente, como se hizo en el año 2010, con un concierto a dos órganos en el que también se interpretó un concierto de Soler.

La poco divulgada “Pieza Sinfónica” de José María Usandizaga, compuesta en la primera mitad del siglo XX y dotada de una factura muy refinada y gran lirismo, es la más representativa de su obra para órgano. El intérprete puso de manifiesto en esta composición de gran imaginación y contraste todas las posibilidades sonoras del instrumento, desde los suaves fondos al luminoso “tutti”. Precisamente por la escasa divulgación de este grupo de compositores de estética romántica, Ribas tiene entre sus proyectos, a la espera de ayudas para desarrollarlo, la edición de un disco recogiendo las obras más importantes de estos autores vascos poco conocidos.

El resto del programa se completó con el “Te Deum” del compositor letón Peteris Vasks, el “Scherzo en sol menor” del italiano Marco Enrico Bossi (quizá su obra más popular), y el “Carillon Sortie” del francés Henri Mulet, una brillante y alegre composición de gran vitalidad desde su momento inicial. Como bis Ribas tocó la “Fantasía” de Usandizaga, sorprendiendo de nuevo al público con una pieza prácticamente desconocida.