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El Arzobispo metropolitano de Tarragona, Jaume Pujol, ha pasado la primera quincena de agosto descansando en el Santuario de Torreciudad, “unos días a la vera de la Virgen Santísima disfrutando de los paisajes y aprovechando el tiempo para leer, estudiar y descansar”, según manifestaba poco antes de marcharse. En este sentido, mons. Puyol, dijo que “lo de rezar sale sólo” en el santuario mariano y que había sentido un gran gozo “poder descargar en las manos amorosas de María las ocupaciones que uno lleva en el corazón”.

Durante su estancia, además de ver “a mucha gente rezando en el Santuario y en sus alrededores”, el 5 de agosto celebró una Misa junto al obispo de Huesca y otros sacerdotes, en el collado de la conocida montaña francesa Gran Facha, limítrofe con el valle de Panticosa: “Se bendijeron los piolets y otros instrumentos de montaña, y asistieron a la Misa casi doscientas personas, más de la mitad boys scouts franceses”, recordaba el arzobispo.

D. Jaume estuvo por primera vez en Torreciudad cuando comenzaban las obras de construcción del Santuario, en el año 1972. Luego volvió, en el invierno de 1975, pocos meses después de su inauguración, “unos días que recuerdo con gran cariño y también con dolor, pues hacía sólo unos meses que había fallecido Josemaría Escrivá de Balaguer, con el que conviví en Roma once años, tan ligado al Santuario de Torreciudad”. Desde entonces, dice, ha vuelto a Torreciudad muchas veces, siempre “guardando recuerdos inolvidables”.

Entre las oraciones que ha dirigido a Nuestra Señora de Torreciudad, ha implorado para que “nos bendiga a todos, y de modo especial le pido vocaciones sacerdotales para mi archidiócesis. También que el Año Jubilar con motivo del 1750 aniversario de mi antecesor, el Obispo Fructuoso y sus dos diáconos Augurio y Eulogio, que va del 21 de enero de 2008 al 21 de enero del 2009, sea un año de gracia para revitalizar la fe y la vida cristiana en la Archidiócesis y en todas las personas que vengan en peregrinación a Tarragona”.

En concreto, el Papa Benedicto XVI concedió, el pasado 25 de julio, este Año jubilar a petición del Sr. Arzobispo de Tarragona. Los tres mártires fueron «quemados vivos en el anfiteatro de Tarragona el año 259, víctimas de la persecución contra los cristianos decretada por los emperadores Valeriano y Galieno», explicaba una nota de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Para celebrar el Jubileo se han programado varios actos que van desde un congreso científico sobre san Fructuoso y el cristianismo primitivo, en el cual participarán los mejores especialistas internacionales, hasta el estreno mundial de un oratorio, compuesto expresamente para la ocasión, pasando por exposiciones, conferencias y eventos similares.

Antes de despedirse, el señor Arzobispo quiso agradecer “de corazón los detalles de cariño y atención que he tenido durante los días de mi estancia en este santo lugar, y animo a los que están al frente del Santuario a seguir cuidando tan bien esta joya mariana que es Torreciudad”, concluía.