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Juan Miguel Otxotorena Elizegi, director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, se refirió hoy a “la potencialidad extraordinaria” del patrimonio arquitectónico y territorial del Alto Aragón, que “es variado, atractivo y magnífico”.

Durante una visita realizada al santuario de Torreciudad, este experto pidió “pensar en la mejor puesta a disposición de ese patrimonio, considerando la creciente demanda de modelos de ocio alternativos”.

Señaló que “conviene combinar estrategias realistas de rehabilitación y conservación del patrimonio arquitectónico con políticas de promoción de un turismo de itinerancia histórico-artística y de encuentro con la naturaleza a todos los niveles”.

Para Ochotorena, “facetas como el montañismo, el senderismo, los deportes de aventura y hasta la mera contemplación del paisaje exigen el complemento de una infraestructura competitiva en lo relativo a restauración y hospedaje”. Ochotorena forma parte del equipo de arquitectos de la nueva sede del Parlamento de Navarra, inaugurada por los Reyes el pasado 4 de diciembre.

Este arquitecto, que recibió el Premio Europeo de Arquitectura Deportiva en 1999, se refirió también a “las grandes operaciones de renovación urbana”, “con frenesí de obras y proyectos simultáneos, participación de arquitectos famosos, para dotarse de infraestructuras y edificios emblemáticos”.

En su opinión se trata de “un fenómeno general que hoy viven todas las grandes ciudades. Hemos descubierto la trascendencia de la arquitectura de la ciudad, en el mejor y más pleno sentido de la palabra, y también que es necesaria una gran agilidad política para aprovechar las oportunidades que se presentan y para responder con eficacia a unas demandas y circunstancias que cambian muy rápidamente”.

En cuanto al riesgo de la precipitación en estos procesos, Ochotorena explicó que “lo importante es la vitalidad de las ciudades para transformarse e ir reajustando su fisonomía y estructura en cada momento, adaptándolas a las nuevas necesidades y a la sensibilidad de sus habitantes”.

“Además, añadió, todo el mundo es consciente de la trascendencia de este tipo de decisiones y los responsables de ellas son los primeros interesados en tener todas las garantías posibles de éxito, sabiendo que siempre hay riesgos”.

En relación a la aparición de polémicas por estas grandes obras, señaló que “todas las opiniones merecen ser atendidas, pero no deben politizarse, confiando en la profesionalidad reconocida de sus autores”.