Skip to content Skip to footer

Mi nieto tenía que inscribirse para comenzar la catequesis de primer año de Primera Comunión, y cuál fue mi sorpresa y disgusto al enterarme de que sus padres no querían que recibiera a Jesús. Además, yo era catequista y le hubiese tenido en mi grupo.

Ese verano me acogí con mucha devoción a la Virgen de Torreciudad. ¡Con cuánta devoción le rezaba dos partes del rosario, todos los días! La veía como mi Madre y estaba convencida de que no me abandonaría, pues todo lo consigue de su Hijo. Le prometí que si mi nieto hacía la Primera Comunión, iríamos a Torreciudad mi marido y yo en acción de gracias.

En septiembre, con el nuevo curso, empezó la catequesis, que yo había dejado porque no podía darla, una pena grande me embargaba el corazón. Mi nieto, claro está, no iba, pero yo tenía la confianza puesta en la Virgen y tenía la certeza de que Ella, en su momento, actuaría.

Y de forma inesperada, ocurrió. La Virgen aprovechó la situación. Una amiga, por un pequeño accidente, no pudo continuar impartiendo la catequesis a un grupo de primer año de Primera Comunión. Yo imaginaba que me pedirían sustituirla, aunque la verdad, no quería hacerlo. Y ciertamente, me lo preguntaron. Pero cuál fue mi sorpresa al decirme que mi amiga daba la catequesis justamente en el centro al que le correspondería ir a mi nieto, pocas veces la había dado allí.

¡El corazón me dio un vuelco de emoción! ¡Dije que sí, claro! Vi la oportunidad que me daba la Virgen. No dije nada a mi nieto ni a sus padres para evitar discordias, pero cuando llegaron sus compañeros lo primero que hice fue presentarme como la abuela de «X». Y tal y como suponía, al día siguiente se lo comunicaron de inmediato.

El anuncio hizo su efecto. Fue él mismo quien insistió a sus padres en que quería ir a la catequesis y hacer la Primera Comunión. Desde luego, hubo momentos tensos, complicados y difíciles, pero comenzó muy contento a venir a la catequesis. Y continué la catequesis hasta el final. En mayo hizo la Primera Comunión.

¡Fue la Virgen de Torreciudad! Sin su mano no hubiese sido posible. Además, mi nieto nació a mediodía del 15 de agosto, fiesta de la Asunción de Nuestra Señora. Y fuimos a darle gracias a la Virgen.

M.