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D. Guillermo Soto lleva cuarenta años organizando peregrinaciones a Torreciudad desde la parroquia de Cristo Rey, de Mérida. Nos envía esta crónica de la peregrinación:

PEREGRINACIÓN MARIANA A CINCO EMBLEMÁTICOS SANTUARIOS MARIANOS

Viajar y peregrinar.-

Los que me han acompañado en mis múltiples correrías tienen bien aprendida la diferencia que hay entre “viajar” y “peregrinar” porque, el peregrinaje, a diferencia del simple viaje, ha de tener como principal objetivo, un destino o destinos religiosos y una intención de índole espiritual. Lo que, sin  embargo, no deja de ser totalmente compatible con el disfrute de esos otros alicientes humanos, de cualquier viaje, como son: el recreo de la naturaleza, de los valores artísticos, del ocio y de la expansión lúdica. Y, algo muy frecuente y enriquecedor que suele ocurrir en esos días de sana convivencia: la generación de sinceras amistades, en ocasiones, incluso con personas que antes ni se conocían.

Nuestra Peregrinación Mariana.-

Con estos preámbulos elaboramos una ruta Mariana de cinco Santuarios que iban a ser nuestros destinos religiosos: Santa María de Ripoll; Nuestra Señora de Nuria, (ambos en la Cataluña Pirenaica); Nuestra Señora de Lourdes; Nuestra Señora de los Ángeles en Torreciudad y la Virgen del Pilar en Zaragoza. Y, secundando una reciente petición del Papa Francisco, hemos designado como principal objetivo espiritual de nuestra Peregrinación: “orar, con la intercesión de María, por todos los que sufren persecución a causa de su Fe”.

Apenas elaborado el Programa, fijadas las fechas (durante los días, del 18 al 22 de Junio)  y hecha la consiguiente divulgación, muy pronto se cubrieron las 50 plazas limitadas de los que íbamos a poder participar en esa correría Mariana.

Difícil resulta condensar en una breve crónica el cúmulo de emociones vividas en estos días de peregrinaje. Y, mucho más difícil aún, contabilizar esa otra multitud de Gracias espirituales recibidas estos días por los peregrinos de las que yo, en algunos casos, he sido un privilegiado confidente.

¡Ojala que estos días, además de habernos servido de solaz a nosotros, hayan podido contribuir también a aliviar el terrible dolor de tantos hermanos nuestros perseguidos! El Evangelio del pasado Domingo nos da esperanza para ello: A Jesús…, ¡no hay “tempestad” que se le resista!

Guillermo Soto