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Oh Madre Mía:
Vengo desde muy lejos para estar aquí entre tus brazos, para contarte lo que llevo dentro.
Son días difíciles, entre enfermedades, operaciones y algún que otro agobio y como yo sola no puedo, he querido compartirlo contigo. Sólo necesito que me escuches y que me aconsejes y luego, si tú quieres obrar milagros… sólo tu sabrás si nos conviene.
Llevo Madre una pena muy grande que no desaparece pero yo te la ofrezco con todo mi cariño. Pero yo no soy ahora lo importante, lo importante son los míos: tú ya bien conoces, lo más inminente,esperaremos que la operación vaya bien y salga adelante muchos años más. Por otro lado, está él, que se cure también, siempre si tú lo quieres. Y decirte Madre que por pedir no quede, que se unan de verdad en lugar de estar como están, cada vez más distanciados. Quitános por favor, la preocupación de ese dinero, que salga lo que buscamos pronto porque esto le quita la paz. Ya sé Madre Mía que hoy traigo muchas preocupaciones.Gracias por escucharme y apoyarme. Ahh, me falta otra también importante, un trabajo estable, acordé a sus condiciones, un trabajo bueno antes de que sea demasiado tarde.
Yo sé que todo esto, lo guardas en tu corazón y por ello, te doy las gracias. No puedo ser más afortunada porque poder compartir contigo todo esto, es descargar mi peso, es poder confiar en ti sabiendo que algo harás si realmente se necesita. Y si no es así, no pasa nada pues a veces pedimos muchas cosas que creemos que nos convienen y no es verdad. Pero yo no pierdo la ilusión Madre Mía, que en estas fechas tan cercanas a la Navidad, regales a muchas almas, no tiene que ser a los míos, una felicidad taaan distinta…porque como tú Madre, no hay ninguna. Gracias por este ratito aquí contigo.Te quiero.