Skip to content Skip to footer

Los ojos de mi Madre se llenan de diamantes
van cayendo silenciosos en tan bello rostro.
¡No me llores Madre Mía!
Yo quiero ser tu alegría.
¡No me llores Madre Mía!
que mi vida es tuya.
Esos ojos tan hermosos
son los que en mi corazón penetran.
Son tus labios los que pronuncian
lo que sólo Tu puedes decirme.
Déjame que te arranque una sonrisa
que te quite la pena que tan dentro llevas.
Ya se van secando tus lágrimas
ya puedo besar tus mejillas…
¡Qué bella eres Madre Mía!