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Querida Madre: Te escribo unas letras con tanta ilusión, contándote unas pocas cosas que me pasan en la vida. No creas que son muy interesantes , simplemente son insignificantes pero así te pongo al día.
Esta mañana he recibido una postal desde la otra punta del mundo de mi gran amigo, felicitándome por mi cumpleaños que será en breve. Ha sido un detalle muy bonito, un detalle sencillo pero tan lleno de cariño. Con sólo decirte que recibirla me ha hecho saltar las lágrimas…porque cuando alguien se acuerda siempre de tí y además en una fecha tan especial, es una emoción difícil de describir. Esto me ha llevado Madre a escribirte yo, mi propia carta para darte una alegría pues yo sé lo mucho que te gusta que me acuerde de tí y te tenga siempre tan presente…
Me cuenta en unas letras junto a la postal, que sigue sin encontrar trabajo. Se dedica a llevar currículums a todos lados pero de ningún sitio le llaman. Entre manos tiene un proyecto algo complicado pero hasta el año que viene no puede hacer nada. Como ves, está poniendo todos los medios. Échale una mano, Madre Mía. Ya sabes que soy un poco pesada pero yo le he dicho que te lo pediría hasta que lo consigas. Yo confío en tí y sin tí, nada puedo.
Tengo que contarte también que hoy he sido un pequeño lápiz en las manos de tu Hijo, que me ofrezco para desgastar mi vida a su servicio para que Él vaya afilando mi punta poquino a poquino y aunque me vaya acortando cada vez más, soy feliz porque soy instrumento en sus manos para dibujar en muchos corazones su amor tan grandeeee…Pero a veces Madre, mi punta se vuelve gorda y deforme pero qué alegría saber que tu Hijo me toma en sus manos para sacar de nuevo lo mejor de mí, olvidándose de todo lo que me ha llevado a estar en ese estado. Madreeeeee pero qué bonito es que me pueda colocar en las manos de otros para hacerles llegar su gracia.
Realmente estoy tan feliz por hacerte partícipe de mi felicidad…y porque gracias a ti, a tu ejemplo incondicional, a tu generosidad en tu entrega, gracias a tu esfuerzo y sacrificio, soy apóstol de su Corazón siendo tan poca cosa como hoy: un sencillo y pequeño lápiz. Otras veces una vasija o un simple pajarillo que vuela tras sus huellas.
Como ves Madre son tantas las historias que tengo por explicarte que yo creo que necesitaría horas y horas, jajaja… pero mientras no puedo ir a verte para contártelo en vivo y en directo, te lo hago llegar por medio de esta carta.
En el tintero me quedan muchas otras más pero como tu ya bien me conoces, lees en mi interior todo lo que llevo dentro: ese proyecto que también tengo en mente para acercar el amor de Dios a las almas a través de lo único que sé hacer: la palabra, esas clases que tengo que aprender, ese trabajo, mi familia, mis amistades y un largo etc…No quiero robarte más tiempo pues ya te llevará un ratito leerme, jajaja y no quiero acapararte más porque cuánta gente quiere estar contigo compartiendo sus cosas no?
No puedo despedirme sin antes decirte que te echo mucho de menos, que tengo muchas ganas de verte y que te quiero mucho, mucho. Te mando un besote bien gordote.
P.D: espero muy pronto tu carta con mucha ilusión. ¡Escríbeme cuando puedas, por favor!