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Queridísima Madre:

Felicidades por darnos tu Sí incondicional. Hoy quiero dejarte mi pequeño corazón en tus manos para que lo pongas junto al tuyo. Quiero que lata al unísono y que se llene de tu gran fe.
Tu Fiat, ha sido el impulso de muchos para entregarse a la Voluntad de Dios, aunque sea difícil de entender.
Ante ti Madre Mía, yo renuevo mi entrega pronunciando bien alto: Sí quiero como Tu María.
Quiero decirle Sí a tu Hijo cada día y en cada momento porque decirle Sí en una fecha, es importante pero hacerlo contínuamente, es lo que más cuesta…
Te quiere locamente.