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Te encontré entre papeles Mi Madre Morena…
Era tarde tranquila y me mirabas sonriente.
Allí estábamos Tu y yo en un coloquio lleno de amor.
Allí te ofrecía mi trabajo y a todas las personas que tratará.
Mi Jesús callado me observaba y yo un ojo le guiñaba.
¡Ay mis dos morenitos! ¡Ay mis dos grandes amores!
Aquella recepción se convirtió en una sala interior donde se hablaba de corazón a corazón.
Yo te contaba Madre todas mis ilusiones, Tu me llenas el alma de grandes quereres.
Jesús jugaba divertido con esa pequeña bola.
Yo deseaba estar entre sus manos y ser para Él su «pelotilla»
¡Qué suerte la mía tener vuestra compañía!
¡Qué suerte trabajar con vuestra alegría!
Me emocioné como una chiquilla al ser consciente de cuánto os quería.
¡Ay Morenilla Mía! En una acción de gracias encendida,se me prendió el alma al saberme por vos tan querida.
¡Ay mi Morenillo! Te comería a besos, te cogería en brazos y en un susurro te diría: ¡gracias por ser tu escogida!
Os quiero tantoooo….