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Queridísima Madre:
En este hoy y ahora quiero decirte lo mucho que te quiero y lo mucho que te necesito.
En este hoy y ahora he descubierto como si fuera nuevo ( aunque no lo es) cuánto me ama tu Hijo. Si realmente supiera cuán grande es su amor por mí, yo creo Madre Mía que de golpe me moriría.
Quiero ser consciente de esto, de que si Dios me ama, no necesito nada más en esta vida. Sólo Él me basta…Pero Madre, está pequeña criatura, tan torpe y desgraciada ha estado ciega gran parte de su vida y aunque tantas veces le he prometido mi amor incondicional, me he ofrecido como víctima, me he colocado a sus pies como esclava…no he sabido amarle como Él esperaba de mí. Sin embargo, Él sigue derrochando todo su amor por mí, sigue enamorado siendo yo NADA, sigue escogiéndome en su jardín para hacerme florecer a sus pies… Madre, es que esto es muy grande para mí…Vino al mundo hecho Niño pidiéndome el corazón. Murió en mi Cruz pidiéndome todo mi amor, pidiendo que le siga ayudando a cargar con los pecados de todos los hombres. ¿Y yo qué puedo hacer Madre? ¡Enséñame! Amar al Amor de mis Amores no es cosa fácil pero si tú me enseñas, aprenderé rápido..
Si supiera cuánto me ama Jesús…mi vida no sería mía, sería pertenencia Suya desde que me levantara hasta que me acostara pero mientras voy asimilando todo esto poquino a poquino, voy a reparar con amor todos mis pecados cometidos, todo aquello en lo que tanto le he hecho sufrir, en lo que tantas lágrimas por mí ha derramado y he sido causa de su tristeza.
Madre, ¿Cómo un Dios tan grande puede amarme así si yo tanto le he ofendido? «El amor no tiene límites, perteneces a su corazón y Él te ama con Corazón de hombre» me dices. Pues yo tampoco quiero ponerle obstáculos al Señor en nuestro amor pero sola no puedo, ¡Ayúdame por favor!
Gracias Madre por tu ayuda. Te quiero con locura.