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Poder estar en Belén con el Niño entre mis brazos, besarlo con ternura, cuidarlo con tanto mimo. Darle descanso a María y José para que reposen después de esta larga noche.
Qué suerte tengo de estar a solas un ratito con mi Niño, de decirle al oído lo que llevo en el corazón, de pedirle perdón por todo mi pasado, de darle gracias por querer estar conmigo y le pido ayuda para que siempre cuide de Él con el mismo cariño con el que hoy le acuno entre mis brazos.
Mi Niño Divino, Niño de Dios, ¿Quién soy yo para que quieras estar en mí? ¿Quién soy yo para que me pidas mi calor, para que te entregue lo poquino que soy?
Madre Mía, la más guapa que hay en Cielo y tierra, déjame siempre estar en Belén ayudándote a cuidar de este Niño, a que me enseñes como ser madre como Tú lo eres…
José, gracias por tu gran generosidad, por estar en todos los pequeños detalles, por ser » un loco enamorado» de los dos. Gracias por tu ejemplo incondicional. Enséñame a volcarme en las cosas pequeñas con María mi Madre, con Jesús, mi Amor. Quiero como tú estar muy pendiente de ellos y cumplir en todo, la Voluntad de Dios.
Aquí te dejo mi Jesús este beso mío en tu corazoncillo, es el sello de tu esclava que te ama con toda su alma.