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Madre: No creas que te tengo abandonada, no, este mes estoy luchando por regalarte cada día esas coronas de flores que tanto te gustan…
Ayer ya te dije que fueras el pilar de mi vida, en el que agarrarme y apoyarme siempre que mis fuerzas se debiliten. También ayer te hice aquella promesa porque la tentación siempre está al azecho y yo no quiero que todo ello, me aparte de tí ni de tu hijo porque os necesito.
¡Ayúdame Madre! Antes de irme, aquí te entrego todo mi día con amor..que no me falte la sonrisa, la alegría de este nuevo día. Jesús, José y María, sed siempre mi mejor compañía…Hagamos juntos todo, que seamos uno.
Gracias Madre, gracias por atenderme y escucharme siempre.