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Se puede ser tan feliz con tan poco….

Ésta es la historia de una hija locamente enamorada. Mil cosas le pedía a su Madre cuando tan a menudo en sus faldas se sentaba. Cada vez que a sus brazos corría, Ella la acogía con un amor infinito.
Ésta pequeña alma, le confiaba los secretos más profundos de su alma y su Madre siempre la miraba, escuchándola sin decir nada. Muchas noches la consoló en el silencio de la noche, enjugó sus lágrimas e hizo suyo su dolor.
Derramó mil gracias sobre ella aunque no las merecía pero siempre le agradeció cada regalo que le hizo con amor.
Una mañana temprano, Jueves Eucarístico y fiesta de Su Madre, Santa María Reina, dos amigas a las que quiere con locura, a Torreciudad la llevaron para que cumpliera lo que le había prometido: darle las gracias personalmente por tanto recibido….
¿Se puede querer más a la gente que sin compromiso alguno te brinda la oportunidad de ser feliz un día así? Se puede porque la gente que realmente te quiere es feliz si tú lo eres y se entristece con tus penas pero jamás de ti se aleja.
Regala su Madre el inesperado y tan entrañable detalle de un reencuentro precioso después de tantos años y que parecía casi imposible, allí a sus pies.
Se conocieron haciendo un voluntariado en la Cracovia tan lejana. Lecciones de amor aprendieron mientras vivían con ilusión aquellos días en los que olvidándose de sí mismas, se entregaban a los demás. No solo aprendieron cosas del oficio sinó que se llevaron en la maleta de su corazón momentos de risas, de conversaciones enriquecedoras, de detalles innumerables por agradarlas. Se llevaban la esencia del esfuerzo y sacrificio sólo por Amor a Dios.
Ésta alma nuestra, le dijo a su Virgencina: gracias por estas amistades que aguantan conmigo «carros y carretas», que hacen un viaje largo en un día, que aguantan el cansancio acumulado, que sacrifican sus horas de descanso, sus gustos e ilusiones. ¡Es que no se las merece, sin embargo, a su lado las necesita! Y en su corazón guardará como un tesoro, un día como hoy.
Alma pequeña llora desconsolada en los brazos de María y en el Corazón de su Hijo. » A Jesús se va y se viene por María!» Ella siempre a Él la guía.
Y con gran emoción, se derrite de amor cuando por unos instantes se siente alma Adoradora teniéndolo allí presente, en tan bella Custodia. Era la respuesta inmediata de un Dios que la ama con toda su alma al oír su grito silenciado: » No me ocultes tu rostro Señor, tu Rostro quiero ver» Y allí, doblando sus rodillas ante el Rey de Reyes le dice de corazón a corazón: Jesús te quiero, Jesús te amo, Tu eres para mí, lo que yo más quiero» y va prepárandose para recibir su gracia en una confesión en que se funden en un abrazo eterno, en el que tocando las llagas de sus pies, enjugándolas con su lágrimas, El Señor del suelo la levanta, fija su mirada en ella y le dice una vez más: » No tengas miedo. Anda, ves, y de ahora en adelante no peques más»
Sus lágrimas se secaron cuando trepó con ilusión a las faldas de María y le dió los besos que tan guardados para Ella tenía.
El último adiós fue «un arrancón»del corazón pues no sabía si de nuevo, podría verla algún día y aunque había sido una visita rápida, nuestra pequeña alma, morir tranquila podía porque las promesas no debe llevárselas el viento, deben cumplirse por Amor a María.
¿Y me preguntas si se puede ser tan feliz con tan poco? ¡Se puede! Pues no hay riqueza mayor que hacer de lo pequeño, grandes tesoros.
La Reina de mi vida, me ha coronado con este día tan especial junto a la » rusa» y a mis mejores amigas….
¡Gracias Madre Mía por este regalo! ¡Gracias por querernos como nos quieres!