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Vengo Madre a tu regazo apoyando mi cabeza en tus rodillas y siguiendo con la yema de mis dedos las arrugas de tu vestido, voy contándote como una niña mis penas y alegrías…Tengo el alma encogida cuando veo el sufrimiento por sus hijos y ¡no puedo hacer nada! Quisiera Madre consolarlos, apoyarles y alentarles pero las palabras que pueda decirle, no lo harán. Las preocupaciones ahora que se me hacen mayores, para ellos es una gran carga que se les hace difícil de asumir. ¿Por qué Madre no me permites que sea yo quien la lleve a mi oración? Porque sabes que yo sola no valgo nada, no soy nada y con vuestra ayuda, todo será más fácil…¡Si es que yo soy feliz cuando veo a los míos felices! Pero últimamente las cosas se han complicado…
¿Qué más te preocupa mi pequeña?
¡Qué bien me conoces Madre Mía! A ti no puedo ocultarte nada…he tenido un desencuentro y reconozco Madre que el genio me ha vencido por dentro porque me cuesta «agradarla». Siempre hay algún rifi-rafe cuando intento dialogar con ella pero sabes, después de lo ocurrido, me he dado cuenta de que debo ser agradecida por haberme permitido crecer en humildad un poquito más. Porque me hace sentir en propia carne como duele la ofensa y me hace ponerme de nuevo, en la piel de tu hijo cuando fue calumniado, blasfemado, insultado y humillado y esto Madre, ¡es un regalo!He pensado, si te parece bien, ofrecer por esta persona, la recta final de mi examen ( que tanto me está costando). Así que van a ser tres insensata semanas dedicadas a esta persona. ¿Me ayudarás Madre a no desfallecer por favor?
El examen también me preocupa porque ya me conoces..Siempre he sacado las cosas con doble esfuerzo y estoy invirtiendo mucho tiempo y sobretodo dinero. ¡Necesito un milagro Madre! Si lo saco no será mérito mío pero sí tu regalo. Da igual que acabe Mayo porque en realidad, yo quisiera que los 12 meses del año, fueran sólo para tí…
Y él no conocer a nadie aquí… también se me hace cuesta arriba pero ya ves que lo dejo todo en tus manos y que tú me concederás, lo que creas conveniente y si no lo es, cómo siempre me lo harás ver.
Gracias Madre Mía por este ratito aquí contigo.Ya me voy más tranquila. Te quiere con locura, tu hija.