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En esta noche del Jueves
vengo Oh Jesús Mío
a postrarme a tus pies.
Te adoro Jesús Eucarístico
con todo el amor que llevo dentro.
Bajo tu mirada Madre Mía,
puedo amar a tu Hijo.
Tú me has enseñado
a entregarme a Él
cómo tú lo hiciste una vez.
¡Oh Jesús Mío!
Viendo aquí tu rostro,
mi corazón se deshace
en mil piropos encendidos.
Y sin vergüenza ninguna
te digo muy bajito:
¡Te quiero tanto, Amado Mío!
Soy una loca enamorada
con los pies en la tierra
viviendo en las entrañas
de éste tu Corazón
que tanto me ama.
Madre, Madre Mía
de mi vista no te apartes
porque tú eres mi guía,
la que siempre me conduce
al Amor de mis Amores.
¡Qué suerte tan grande la mía
de sentirme tu hija!
¡Qué alegría la mía
de sentirme a los dos tan unida!
Y ahora que ya finaliza el día
a ti Jesús Mío,
las gracias te doy:
por una buena jornada
por un día como hoy.
No creas Madre Mía
que de ti me olvido
pues también te doy las gracias
por estar contigo este ratino,
por estar junto a tu Hijo
en este Jueves Eucarístico.
Esta noche Madre Mía
soy su lámpara encendida
quiero ser llama ardiente
consumiéndome poco a poco
por la salvación de los hombres.
¡Oh Jesús Mío!
Sólo una cosa te pido:
déjame ver de nuevo tu rostro,
tu rostro nunca me ocultes.SR.