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Madre Mía:
Aquí me tienes de nuevo en tu regazo contemplando contigo a tu hijo.
¿Es tarde esta noche para acompañarle?
Ha estado desde el alba esperándome y ahora que ya ha anochecido, aún anhela mi llegada.
Madre.. siento no haber llegado antes, no tengo ninguna excusa… Sinceramente me he entretenido con los quehaceres del día, luego con la jornada de trabajo y ahora que ya he llegado he pensado que tenía que venir a verle…
Jesús Mío, perdona mi tardanza pero aquí me tienes, en los brazos de María.
¿Sabes que es Causa de mi alegría? Sí Madre Mía, lo eres… Te cuento Jesús que el mes de Mayo junto con el mes de Octubre, son los meses que más disfruto porque son meses para Ella, para llenarla de besos y piropos, para cantarle aunque desafine, para rodearla de mil coronas de rosas, para abrigarla con todo mi cariño…
Ella es Madre Mía y Madre Nuestra, Madre de todos los pecadores, es Reina entre todas las mujeres..pero lo más bonito de todo es saber que soy su hija.
No me mires así Jesús, que todo lo que te estoy diciendo, tú ya bien lo sabes…pero me gusta contártelo y compartir contigo mi alegría.
Madre… ¡Es que estás tan guapa! Es que me encanta mirarte y contemplar la profundidad de tu mirada, tocar esa tez tan blanca y suave, jugar con mis manos entre las tuyas, acariciar tus cabellos lacios. ¡Me gusta oírte reír con mis tontunas! Y que me rodees con tus brazos la cintura cuando me siento en tus rodillas.
Pensarás Oh Jesús que soy una niña remilgada y no te quitaría la razón porque una parte de niña tengo cuando a Ella me acerco.
Dime Jesús, ¿Crees que se puede ser más feliz? Yo no puedo serlo más porque mi felicidad está junto a vosotros.
Ay Mi Madre hermosa, Reina de mi vida, auxilio de mi alma y la Rosa más bonita….ha llegado el momento de dormirme entre tus brazos.
Ya me duermo Jesús, ya me duermo entre latidos de amor…y poco a poco se van cerrando mis ojos mientras balbuceo muy bajito: te quiero, te quiero, te quieroo.