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A mi Madre de los cielos
hoy vengo a felicitar
por ser la flor más bonita
en el jardín de esta familia.
A ti quiero decirte:
Gracias por ser mi Madre,
por quererme y cuidarme,
y por escucharme siempre.
Celebremos juntas este día
como madre e hija
y aunque físicamente nada puedo regalarte,
déjame un beso mandarte.
Recorrerá muchos kilómetros desde tierras catalanas hasta aquellas aragonesas pero no en ese beso va la esencia del amor que te tengo.
Te quiere locamente, tu hija.