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Un Angelillo se ha escapado del cielo,
¿Dónde vas que bajas tan apresurado?
Me ha encomendado el Señor,
una tarea muy importante:
llevar a una joven mujer
una dicha muy grande.
¿Puedo ir contigo, Angelillo?
¡Vamos, déjame acompañarte!
Y poniendo casi los pies en tierra,
mis ojos se posan en María:
una muchacha hermosa como ninguna.
Y este Angelino mío,
ahora le habla en un susurro.
Intento afinar el oído pero nada oigo.
Dime qué le dices…dime….
¿Qué quiere el Señor de Ella?
¿Por qué la ha escogido entre toda criatura?
Shhh…Es María la que habla…
la que se entrega por amor, como su esclava.
Es Ella la que dulcemente  paladea: «hágase en mí según tu palabra».
Radiante está tras haber aceptado Su Voluntad y radiante me siento yo,
de haberme escapado con este Angelillo.
María, Madre de pureza virginal
que en tu seno empiezan a bombear
los primeros latidos
de un Dios vivo,
el que pobre nacerá
y su vida en una cruz entregará.
Y todo, por amor a la humanidad.
¡Gracias Madre por tu generosidad!
¡Gracias por tu FIAT incondicional!
Debo marcharme volando,
mi Angelillo ya se ha ido.
Su misión ya ha cumplido
y yo, debo emprender camino hacia el cielo.
¡Espérame Angelillo, espérame!
S.R.C