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Cuéntame Madre Mía cómo llevas la espera…
Quiero estar aquí a tu lado, contando los días para verle nacer, quiero que me expliques todas tus ilusiones, tus nervios por el momento…

¿Cómo imaginas que será nuestro Jesús?
Pequeño y rechonchete, de mejillas colorainas, así me lo imagino yo, ¡más bonito!
Sabes Madre, sé que nunca podré sentir como sentís las madres pero sé que puedo ser también «muy madre» sin tener hijos, cuidando con el mismo amor, a aquellos que tengo a mi alrededor.

Estas fiestas van a ser muy entrañables, muy especiales…porque quiero que mi corazón sea su pesebre, ¿Qué te parece?
Tengo que irlo acondicionando, sacarle algunas pelusilla que andan pululando de un rincón a otro: ese geniecillo que se me escapa sin darme cuenta, vanidad que a veces se pasea con soltura como si fuera una reina y ya no te digo orgullo, que va de un lado a otro esperando ser aplaudido…

Para cuando llegue Mi Rey, tengo que tener las puertas engalanadas y abiertas de par en par, ponerle las pajas más bonitas repletas de humildad, el cojín más tierno para recostar su cabecilla, va a ser el que voy a tejer con mis piropos…
Le voy a regalar para que juegue, mis pequeñas ilusiones y a los pies de su pesebre, todas mis preocupaciones.

Va a ser Madre, un corazón especial para Él. ¡No le va a faltar de nada!.
Mis latidos serán melodía para acunarle y le arroparé con todo mi cariño.

Cuéntame Madre, ¿cómo es llevarlo tan dentro? Ya me emociono solo de pensarlo….
Quiero llevarlo con el mismo cariño con que Tu lo has hecho desde el primer momento.
Quiero cuidarlo con esmero y hablarle todo el tiempo para que nunca se olvide de mi voz, para que nunca me olvide.
Le cantaré en la soledad de mi hogar, bueno, de nuestro hogar porque Él conmigo estará y le hablaré de la gente a la quiero, de los que echo tanto de menos…
Le enseñaré las cosas buenas que hay en mí aunque estoy segura que no tendré tiempo porque Él me las enseñará primero.
Le entregaré lo poco que soy cada día. Me entregaré para verle siempre feliz.

Tengo Madre tantas ganas de verle que se me hace larga la espera pero esta espera, vale la pena.

Cuando lo tenga entre mis brazos, ¡No sé si me resistiré! ¡A besos me lo comeré!.