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Madre: hoy vengo corriendo todo este largo pasillo para subirme de nuevo en tu regazo. Perdona si te he descolocado y arrugado un poquino la túnica tan bella que llevas…Buenos Días Madre! Soy tan alocada que ni siquiera te he saludado en esta mañana tan fresca y bonita. Las montañas están preciosas y el lago, ni te cuento.
Hoy no vengo a pedirte nada para mí tampoco porque yo soy feliz con ser mensajera para ti. Ha fallecido su padre y tiene las fronteras cerradas. Abréle pronto los caminos por favor! Yo confío en Ti! Es duro estar tan lejos en estos momentos tan difíciles pero sabes que pienso Madre, que Dios la quiere mogollón pidiéndole tanto. Por eso creo que entre las dos, yo por un lado y tú por otro, podemos hacer que se esas barreras desaparezcan y pueda volar para estar al lado de los suyos.
Madreeeee, cuánto te lo agradeceremos! Yo sé que para Ti no hay imposibles.
Bueno, me quedo aquí contigo un ratito hasta que abran el Santuario para que no estés sola. Estos angelillos se han quedado dormidos…es que ayer estuvieron celebrando tu fiesta. Vamos a dejarlos descansar hasta que se abran las puertas de este santo lugar, ¿Qué te parece?
Buenos Días, Mi Jesús…no he querido despertarte, te he visto tan bonito durmiendo entre sus brazos…Ya le he contado a mi Virgencina que tenemos que abrir los cielos pronto. Ella ahora te lo cuenta y así entre todos, buscamos la mejor solución. ¡Os quiero tanto a los dos!