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Dulce Corazón de María
guárdame siempre en él, tan maternal.
Permíteme saborear tus penas y alegrías
engendrando en mi corazón las maravillas de tu Hijo.
Dulce Corazón de María, acurrúcame en él como a una niña.
Déjame aquí descansar de la vida y búscame siempre cuando sin querer, me pueda perder.
Dulce Corazón de María, muéstrame el amor que llevas dentro, humilde, tierno y obediente.
¡Enséñame a querer!
Dulce Corazón de María,
nunca me dejes sola.