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Me descalzo Madre en tu presencia
para en tu Corazón, entrar de puntillas.
Es mi celda preferida
es mi encierro voluntario de belleza infinita.
Aquí me abro a Ti sin miedos,
aunque siento vergüenza por muchas cosas.
Puedo bailar al son de tus latidos
sentirme un alma libre y sin juicios.
Me gusta la soledad de este lugar,
recorrer los pasillos de tu interior
y palpar con mis manos todo tu cariño.
En esta celda de amor
no hay nada oculto a mis ojos.
Se percibe la brisa maternal
la que te envuelve al entrar.
Ese aroma tan especial
que te embriaga al caminar…
Guardas para cada uno, una esencia distinta.
Al mirar Madre desde aquí hacia el exterior
siento en mi alma, vértigo
¡No quiero volver a la realidad!
¡Es que estoy tan bien contigo!
¿Puedo quedarme otro poquino?