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En el cielo se oye un gran bullicio…
Los Ángeles van de aquí para allá ayudando a María con tantos preparativos.
Los niños más chicos juegan divertidos con los querubines entre nubes de algodones.
Jesús está bien ocupado con los pequeños detalles pues tiene que estar todo a punto en pocos minutos.
Serpentinas de colores, carteles pintados con letras infantiles, cuelgan de las estrellas y decoran la luna….
Un ángel apresurado desde lejos va gritando: ¡Ya viene, ya viene! Y el silencio se hace eco en este cielo.
Jesús y María salen a su encuentro fundiéndose los tres, en un gran abrazo y tras ellos, una cola incesante de personas, pasan a felicitarle pues somos muchos, sus hijos adoptivos.
Suenan palmas, se oyen risas, se habla y se baila.
Y San José con su sonrisa tan característica, se abre paso entre las gentes y emocionado, besa a  María en la frente. Jesús le cuenta entre risas, sus pequeñas travesuras…y se ríe José con alegría. ¡Qué familia más bonita!
¡Qué suerte estar invitada a tu fiesta! ¡Qué suerte sentirme parte de esta familia tan especial! ¡La que has montado Madre! Pero él se lo merece.