Skip to content Skip to footer

En tu beldad mi pecho hiere
¡Que hermosa eres Madre de Dios!
Míranos hoy, risueña aurora
Reina y Señora, escúchanos.
Canción que siempre cantaba mi madre y que yo te canto muchas veces. Madre mía, Madre nuestra, no nos dejes de tu mano y ayúdanos a acercarte a muchas personas que viven apartadas de Dios para que tú las vuelvas a llevar a Él.