Skip to content Skip to footer

Madre María.. Llegué a tu Santuario ignorando que existía. Ahora entiendo que me llevaste con mis dos hijos y una amiga muy querida que fue quien sugirió la visita. (por ella oro en gratitud) Mi niño con autismo no me permitió aprovechar la visita… Pero en el corto tiempo que estuvimos sentí tu presencia entre nosotros. En la Ermita nos atendió un amable sacerdote que ofreció orar por la sanación del autismo en mi hijo menor y la de epilepsia de mi hijo mayor. Me he quedado confiada en que has recibido ntro recado y que un día regresaré para darte las gracias por los favores cumplidos. Gracias Madre María.. Dale mis saludos a Jesús y a San José.. Los recuerdo con cariño.