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Queridísima virgencita, te quiero a lo loco, sin medida.
Soy un gran pecador, un inútil.
Gracias por perdonarme siempre, no te importan mis pecados.
Te necesito y gracias por ser tan guapa.

Te quiero, espero con ansia tus regalos (gracias).
Amor mío, me gusta muchísimo rezar el Rosario.
Te amo.amen.