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La Madre de Dios su vida entregó y Él la recompensó…

Bajan los ángeles apresurados rodeándola con cantos de amor.
Revolotean a su alrededor buscando la mejor nube para al cielo elevarla pero muchos se quedan embelesados al ver su hermosura.
Entre vítores de alegría y mil piropos amorosos,
la despiden en la tierra para verla en las alturas.
Ya llega la Madre más Hermosa, ya está preparada su Corona….
Suenan trompetas y clarinetes dando la bienvenida a la Reina de los Cielos.
Dos pequeños angelillos tiran de su manto,
quieren regalarle a María, las rosas más bonitas.
La Reina de mi vida está bellísima,
en cuerpo y alma, ha sido coronada.
Ha llegado el momento tan esperado:
dos almas inseparables en un reencuentro inolvidable: el amor de una Madre con su Hijo Predilecto.
No hay palabras en el aire, hay silencios que dicen mucho, conversación de corazón a corazón.
Y los cielos engalonados observan la escena…
Y sus hij@s aquí en la tierra añoran verla de nuevo cuando alcancen ese cielo tan esperado.
Yo sueño Madre con poder rondarte entre nubes de algodones, ángeles y queribunes….
Sueño con que me arrulles entre tus brazos y me cubras con tu manto mientras me cuestas historias de tu hijo tan amado.
Espérame Madre al borde de las escaleras de cuerda, espérame que algún día llegaré…
¡Feliz Día Madre Mía! Te quiero con locura.