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Madre de Torreciudad, te pido que, por mediación de San Josemaría, ayudes a mi hijo para que «salga de ese hoyo tan profundo en el que está metido», y que de una vez por todas cambie el chip y viva la realidad.
Espero que San Josemaría ahora no me olvide, pues cuando se lo pido a él solamente, creo que se hace un poco el sordo. Tu incondicional Josemaría puesto que te debo la vida.