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Madre, que mi hijo vuelva para casa; que ordene su vida, que trabaje seriamente, y que sienta la necesidad de rezarte: tiene muchas cualidades pero no sabe aprovecharlas y pierde el tiempo que le da Dios; ayúdale que lo necesita. Si estuviese a mi alcance lo haría, pero solo tú, Madre, eres la Omnipotencia suplicante. Gracias.