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Hola a todos. El testimonio que voy a contar es algo que no puedo describir y no puedo encontrar las palabras exactas para deciros qué inmenso es el AMOR DE NUESTRA MADRE LA VIRGEN. Hace 7 meses que nació mi nena y resulta que al poco tiempo le noté que tenía mucha fiebre, y la llevé al médico. Le hicieron una serie de pruebas para diagnosticar qué tenía y le encontraron una infección urinaria que habia dañado sus riñones. El médico nos dio un tratamiento de antibióticos, y cuando terminara le haría nuevamente una gamagrafía para ver las mejorías de la pequeña. Resulta que el primer día del tratamiento mi niña lo pasó muy, muy mal, y no comía, y mi marido y yo también lo pasábamos fatal al verla, y empeoraba por momentos. Después de ese día decidí no seguir con el tratamiento y me encomendé a la VIRGEN DE TORRECIUDAD, y fui a verla y a ofrecerle mi niña, y además a presentarla. Desde aquel día mis oraciones a la Virgen fueron más profundas, y con la fe de que Ella me escuchaba y me escucha cada día, no dudé de que mi niña estaría mejor. Hace una semana le tocó su gamagrafía y los resultados fueron positivos, porque al llegar mi marido al hospital le entregó los resultados al especialista y le dijeron que el TRATAMIENTO HABÍA IDO BIEN. Pues como verán, el único tratamiento que recibió mi nena fue el de la Virgen de Torreciudad. Mi marido se quedó callado al escuchar que el médico le decía que no había quedado ninguna secuela ni nada, y que los riñoncitos de mi hija estaban perfectamente bien. Claro, mi marido no dijo que no habíamos seguido el tratamiento a mi hija por miedo a que el médico le riñera. La alegría más grande que compartimos ese día fue algo como un subidón de fe… Y el darnos cuenta que la Virgen y san Josemaría escuchan nuestras súplicas y no nos ignoran, porque para ellos nosotros, sus hijos, somos importantes. Hasta en este momento siento las gracias y una emoción me invade al escribir estas líneas y al ver a mi hija. Tan solo me queda pedir perdón a la Virgen por no tener las palabras adecuadas para agradecerle y explicar esto que siento en el alma y en el corazón. Tan solo puedo deciros que la Virgen está siempre con nosotros y no nos olvida.