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Madre, quiero ir siempre cogida de tu mano. No me sueltes Madre mía aunque a veces, me quedé rezagada y me cueste andar.
Gracias por todo Mamaiña. Eres mi fuerza, mi consuelo y mi camino para llegar a Jesús.
En tus manos pongo todas la necesidades espirituales y físicas de esta gran familia y de la mía particular. Sobre todo a quienes Tú ya sabes.
Tengo muchas ganas de ir a verte otra vez y de poder llevarte a muchas personas.
Madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros, amén m