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Madre, mi madre cuando se perdía algún objeto en casa, nos ponía a rezar «Niños, rezad una Salve a los ojos de la Virgen» lo hacíamos con mucha fe y tú, Madre mía, siempre nos ayudabas. Ahora te pido rezando una Salve detrás de otra, que me ayudes a encontrar lo que busco. Desde ya hago el propósito de dejarla siempre en su sitio. Perdona mis descuidos y ¡gracias Madre mía!! Te quiero y venero Virgen guapa y morenita.