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Por circunstancias familiares muy penosas, estoy pasando por verdaderos apuros económicos. Hace unos días, apenas comenzado el mes, ya me encontraba casi sin dinero, y le dije a la Virgen de Torreciudad: “Madre mía, a ver lo que haces, que no me puedes dejar abandonada…”. Cogí un bolso para salir a la calle y cual no fue mi sorpresa al comprobar que en su interior había… ¡150 euros! No me explico cómo llegaron ahí, pero con eso puedo vivir tranquila un tiempo. Y sé que Ella no me dejará de la mano.
Además, mis hijas de 7, 4 y 1 años son incondicionales de la Virgen de Torreciudad y todos los días le rezan esta estampa:

Virgen de Torreciudad,
Reina de la infancia espiritual,
como niño pequeño
te vengo a suplicar
que ante esta necesidad
(pídase)
muestres tu maternidad.
Amén.