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La Virgen de Torreciudad me ha desatado dos «nudos gordianos» este mes de julio, en el que acudí a su intercesión: que una sobrina, en fase terminal de cáncer, accediera a recibir la Unción de enfermos, porque llevaba un año sin querer hacerlo. !Ya la ha recibido y está con mucha paz!
El segundo nudo era personal: padezco una enfermedad crónica y este último año estaba bloqueada por miedo al sufrimiento que padezco. Ha desaparecido ese miedo y también he recuperado la paz.
Esto solo lo puede hacer una Madre como la de Torreciudad. Gracias.