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¡Madre mía! ¡Te amo con todas las fuerzas de mi alma! Repito ahora, como tantas veces lo he hecho: Domina, ut sit! Que me sigas ayudando a cumplir siempre y en todo la voluntad de tu Hijo. Ayúdame a ser fiel, como lo has hecho hasta ahora.
Te amo, te amo y te amo más.