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¡Madre mía! Te pido por mi hijo, que sufre él y nos hace sufrir a todos. Que se dé cuenta de que necesita ayuda, que él solo no puede superar su enfermedad. Mientras, ofrezco este dolor tan grande por los pecadores, y quiero estar a tu lado junto a la Cruz de tu Hijo. ¡Dejo nuestras vidas en Tus manos, Madre!