Skip to content Skip to footer

Qué pena perder a Don Javier.
Guardo muchísimo cariño a su memoria, y todo lo que hemos vivido en torno a la música por Torreciudad. Le visité en la calle Jorge Juan la pasada primavera. Le vi mucho más delgado y flojillo de cómo le recordaba, tan fuerte, alegre, valiente, con un sentido del humor excepcional, amante de la vida. Me fui pidiendo a Dios que le diese fuerzas, pero Él manda, y seguro le tiene a buen recaudo por ahí arriba, navegando por el cielo.
DEP
Un abrazo